Obsolescencia programada

Ejemplos de obsolescencia programada: cómo afectan a nuestro planeta

Uno de los conceptos más debatidos en los últimos años en el ámbito industrial y tecnológico es el de la obsolescencia programada. Detrás de este término desconocido por muchos, se esconden multitud de implicaciones económicas y medioambientales. Los diferentes ejemplos de obsolescencia programada existentes manifiestan la necesidad de introducir cambios para un futuro más sostenible.

Vamos a ver en qué consiste, sus implicaciones medioambientales y sus efectos en el cambio climático o los distintos tipos de obsolescencia programada que existen en la actualidad.

Qué es la obsolescencia programada

La obsolescencia programada consiste en definir de manera intencionada la vida útil de un producto o servicio de manera que deje de funcionar o empeore su funcionamiento en un plazo determinado, obligando a los consumidores a reparar el producto o sustituirlo por uno nuevo. Esto último es el principal objetivo, ya que la industria necesita de un consumo frecuente para su sustento.

Los productos diseñados con obsolescencia programada se quedan obsoletos o empiezan a fallar de forma prematura con el único objetivo de que sea reemplazado pronto por otro. Es decir, son productos cuyo ciclo de vida se ve acortado deliberadamente por el fabricante, provocando el declive del producto mucho antes de lo que ocurriría de manera natural.

Obsolescencia programada en portátiles.

El origen de esta práctica, según muchos expertos, se sitúa a principios del siglo XX en los Estados Unidos de América. En concreto, en la empresa General Motors, uno de los fabricantes de vehículos más importantes del mundo. Fue en el año 1924 cuando un ejecutivo de la empresa, Alfred P. Sloan, introdujo la posibilidad de lanzar nuevos modelos de vehículos cada año con el objetivo de mantener o incrementar anualmente las cifras de ventas.

De esta forma, empezaron a reservarse innovaciones tecnológicas y mejoras en los vehículos para introducirlos en los nuevos modelos de cada año de forma paulatina y así generar interés en los consumidores, que sentían la necesidad de comprar un coche nuevo que tuviera los últimos adelantos de la época.

Esto, por un lado, resulta positivo porque favorece la innovación en la industria y permite su sostenibilidad en el largo plazo. Esto se explica con el ejemplo de una bombilla que dure 100 años, algo que es perfectamente posible, pero que haría que los fabricantes de bombillas tuvieran unas ventas muy inferiores que comprometerían su propia existencia.

Pero, por otro lado, también supone un reto a nivel medioambiental que vamos a ver en el siguiente punto.

Cómo afecta la obsolescencia programada al medio ambiente

Ahora que ya sabes qué es la obsolescencia programada, vamos a conocer qué implicaciones medioambientales tiene. De manera general, podemos afirmar que resulta muy perjudicial para el medio ambiente por tres motivos principales:

Consumo de recursos insostenibles

El uso continuado de recursos y materias primas, como el agua, la electricidad, minerales o plásticos para la fabricación de productos, genera un ciclo de consumo en la industria que va mucho más allá de lo necesario. Y es que si no existiera la obsolescencia programada se utilizarían muchos menos recursos, lo que haría más sostenible el modelo productivo.

Generación de residuos

El desecho de productos de forma frecuente por averías o fallos provoca la existencia de millones de toneladas de residuos plásticos, metálicos y tecnológicos cada año que resultan muy contaminantes para el medio ambiente. Esto incluye metales pesados, baterías, carcasas de dispositivos tecnológicos y todo tipo de materiales que contaminan suelos, acuíferos y el aire del planeta.

Residuos generados por la obsolescencia programada.

Contribuye al cambio climático

Al producir muchos más productos por la menor durabilidad de los mismos, se están emitiendo muchos más gases que contribuyen al calentamiento global y al cambio climático. Un incremento en la vida útil de los productos de consumo podría ser determinante en la reducción de emisiones globales, algo clave para evitar las consecuencias más graves del calentamiento global, como las sequías recurrentes y las olas de calor cada vez más duraderas.

Ejemplos de la obsolescencia programada

Para entender mejor en qué consiste y cómo nos afecta a los consumidores es esencial conocer a través de distintos ejemplos la obsolescencia programada, como son los siguientes:

Productos irreparables

Son muchos los productos, sobre todo de electrónica, que están diseñados con el objetivo de que no se puedan reparar si falla alguno de sus componentes. Esto lo consiguen los fabricantes a través de diferentes medidas, como son la incapacidad de extraer la pieza dañada del dispositivo sin romper el exterior o el uso de soldadura en las piezas para evitar su reemplazo por otra nueva. De esta forma «obligan» a los consumidores a adquirir un producto nuevo y desechar el averiado.

Escasez o inexistencia de repuestos

Otro ejemplo de obsolescencia programada se produce cuando los fabricantes dejan de crear piezas de repuesto para modelos de productos que ya llevan un tiempo en el mercado. De esta forma, ante la incapacidad de encontrar la pieza de repuesto, el consumidor termina comprando un producto nuevo.

Actualizaciones frecuentes

Un ejemplo muy visible se produce con las frecuentes actualizaciones del software, programas o aplicaciones para dispositivos. Llega un momento en el que ya no existen actualizaciones para determinados modelos más antiguos, lo que provoca que esas apps o programas empiecen a funcionar más lentos y muestren un rendimiento irregular e inestable.

Coste elevado

Otra medida para favorecer la compra de nuevos productos consiste en establecer precios muy elevados para las piezas o del servicio técnico de reparación con el objetivo de que el consumidor se replantee la decisión y valore que quizás es mejor optar por un producto nuevo.

Elementos de carácter estético

Normalmente, los nuevos modelos de productos que los fabricantes lanzan al mercado incorporan un aspecto estético más actual, llamativo o mejorado que deja antiguo y obsoleto al modelo anterior. El consumidor siente la necesidad de mantenerse actualizado y disfrutar de ese nuevo diseño más atractivo.

En definitiva, con este tipo de ejemplos de obsolescencia programada puedes comprobar cómo los fabricantes la impulsan para incrementar sus ventas a pesar del impacto medioambiental que provoca este modelo de fabricación. Apostar por productos reacondicionados y reciclables es el arma que el consumidor puede utilizar para combatir este tipo de prácticas.

Obsolescencia programada en móviles.